(28/11/08)
En nuestra era contemporánea la mujer ha confiado plenamente su belleza y salud a productos químicos y a tratamientos milagrosos fabricados por la industria del cosmético. Por suerte en las últimas décadas el interés por lo natural han resucitado la fe en tratamientos de belleza caseros y productos que se pueden cultivar en el jardín.
Hace cien, setenta e incluso menos años, eran las revistas femeninas quienes, aparte de mostrar a la mujer latina la última moda, le enseñaban como mantener un cutis lozano, a tener manos bellas y a evitar las arrugas. Todo con tratamientos muchos más baratos y familiares que los que hay en la farmacia.
En los años 30 y 40, la revista chilena Margarita fue quien se preocupó de la belleza de la mujer chilena, como la Para Ti se preocupaba de la mujer argentina hasta fines de los 50. En México, revistas de labores como La Familia también aportaron secretos de cosmética y consejos de belleza.
Resulta curioso ver junto a anuncios de maquillaje Max Factor recetas con ingredientes tan esotéricos como agua de alumbre, esperma de ballena y hasta perlas pulverizadas. Aunque el énfasis realmente estaba en usar productos domésticos. La Familia, en los 40 aconseja usar mantequilla para quitarse el maquillaje y leche fría de vaca combinada con agua de rosas como una loción astringente. La revista chilena Rosita, en plena era hippie, aconsejaba lavar los pies en leche helada para suavizarlos.
Aunque hay recomendaciones que se deben tomar con un grano de sal, tales como un método de depilación que consiste en chamuscar el vello con una vela encendida o creer que compresas de infusión de eucalipto ayudan a aumentar el busto. La mayoría de los tips de estas arcaicas revistas suenan sensatos y prácticos.
Según Para Ti, no había mejor manera de aclarar y suavizar codos rugosos y ennegrecidos que los baños de aceite de oliva tibio. Un buen resultado también daba lavar la zona áspera con una infusión de flor de saúco. Otra excelente pomada pulidora era la mezcla de glicerina con jugo de limón.
Para un problema más rebelde Para Ti aconsejaba cubrir los codos con lanolina. Acto seguido, cubrir con un vendaje de tafetán u otra tela impermeable y dejar toda la noche. Retirar al día siguiente con agua jabonosa tibia, aplicar cold-cream y espolvorear con talco.
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