(20/08/08)
Esta moda ha convertido a los implantes de pechos en "un producto de consumo más", como reconoce Antonio Porcuna, responsable de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). No es casualidad que las operaciones de estética se introdujeran el año pasado en los productos de referencia que sirven para elaborar el índice de precios al consumo (inflación).
La SECPRE recomienda que ninguna menor de edad entre en el quirófano para un aumento de pecho. Pese a todo, no es extraña la presencia de adolescentes en las consultas. El organismo sugiere siempre esperar, como mínimo, tres años después de la primera menstruación en el caso de implantes de pecho o rinoplastias ya que el cuerpo sigue desarrollándose hasta entonces. Y si se trata de un menor, contar no sólo con el consentimiento de sus padres, sino también con la opinión del psicólogo escolar.
Estos consejos son sólo facultativos. Únicamente Andalucía ha regulado las intervenciones de cirugía estética a menores, que requerirán un informe psicológico y el visto bueno de los padres si se trata de chicas de menos de 16 años. La decisión final está en manos del cirujano.
Un informe, elaborado en 2005 con datos del año anterior, indica que el 40,1% de los tratamientos de estética (quirúrgicos y no quirúrgicos) que se practican en España son a menores de 21 años (la media europea es del 13%). Además, sitúa a España en el cuarto lugar por número de procedimientos en el mundo, con un porcentaje del 8,14%, por detrás de Estados Unidos (12,9%), México (9,23%) o Argentina (8,46%) y por delante de Francia (6,5%).
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