(27/02/08)
El esmalte se conserva y luce mejor en una uña sana. El mejor consejo es beber mucha agua. Es tu mejor aliada. Mantiene tu cabello y tu piel hidratados y no tendrás que preocuparte por tener las uñas delgadas, resecas o frágiles.
La limpieza: este es el consejo más importante para obtener la máxima duración de tu esmalte. Asegúrate de tener las uñas muy limpias. Usa agua y jabón para refregarte los dedos y luego aplica un poco de alcohol a tus uñas para asegurarte que no quede en ellas ni asomo de suciedad. Por lo general, son los restos de un esmalte anterior los que hacen que una nueva aplicación se deteriore.
La preparación: antes de pintarte las uñas, límalas cuidadosamente. Un acabado suave y limpio en las puntas las mantiene fuertes y evita que se desportille el esmalte, así como la uña misma.
Tercera base: asegúrate de aplicarte de base un esmalte transparente antes del esmalte de color. La base ayuda a que el color se adhiera a la uña, y alarga la duración del esmalte.
El esmalte: haz girar la botella de esmalte entre tus manos para que se mezcle bien. No agites la botella, porque cuando la agitas creas burbujas de aire que podrían ser pintadas en tus uñas, haciendo que el esmalte se deteriore.
Un acabado frío: mientras el esmalte se está secando, deja correr agua fría por tus dedos. La temperatura fría endurece el esmalte y evita que se deteriore accidentalmente mientras se está secando.
El brillo: termina aplicándote una capa de esmalte brillante para proteger el color y dar a tus uñas un acabado fino y glamoroso.
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