(02/01/08)
Al estar bajo estrés y tensión, el cuerpo libera adrenalina a niveles altos que producen una cascada de efectos en el organismo: alteración de las otras hormonas a nivel del eje hormonal hiposifiario, constricción vascular, lo que se traduce en hipertensión arterial (dolores de cabeza, insomnio, etc.), predispone a alteración del metabolismo de la glucosa (riesgo de diabetes), desorden en el metabolismo de los lípidos (colesterol, triglicéridos), contractura muscular (dolor en músculos, sobre todo de la espalda y cuello), cambios en la función sexual (impotencia, eyaculación prematura).
Aunque este ciclo no siempre se puede evitar, sí se puede controlar a través de la meditación, los ejercicios, baile, técnicas de relajación (yoga, Tai Chi, aromaterapia) y masajes (drenaje linfático, reflexología, digitopuntura, quiropráctico, masaje energético).
Los beneficios físicos y psicológicos del masaje han sido reconocidos y valorados desde la antigüedad. Los primeros médicos, que trabajaban con unos conceptos muy limitados de las funciones corporales, utilizaron el masaje de una manera muy eficaz para tratar la fatiga y la enfermedad, así como las lesiones físicas.
Sugerimos algunas que puede poner en práctica.
Reflexología
Esta técnica, trabaja el sistema nervioso a través de los dermatomas. Nuestro cuerpo esta provisto de terminaciones nerviosas en toda la superficie, siendo los pies y las manos los que ocupan un área más amplia respecto a las demás partes del cuerpo. Hay unos 219 territorios reflejos básicos y el cuerpo responde a su estimulación y que tienen que ver con las cadenas musculares.
Al relajar la musculatura del pie se recupera su elasticidad: los puntos de apoyo del cuerpo se normalizan y con el todas las cadenas musculares e incluso los trayectos vasculares.
Masaje facial
La musculatura facial consta de 57 músculos que hay que trabajar con toques concretos, pues, por ejemplo, la zona alrededor de los ojos es diferente al área de la barbilla.
Según la zona se aplican movimientos circulares o lineales. Con los masajes faciales se activa la circulación, se promueve la limpieza superficial y profunda de la piel, se estimula la renovación de células y favorece la producción de colágeno y elastina, contrarrestando de esta manera el envejecimiento prematuro.
Mejora en gran medida la tonicidad y firmeza de los músculos faciales. Además, produce una relajación muy importante del sistema nervioso por lo que está indicado para el tratamiento de la ansiedad.
Toque relajante
El masaje en cualquier parte de la piel que se aplique producirá vasodilatación y regeneración de las capas de ésta. A nivel muscular, aumentará la circulación, drenaje de toxinas, alivio del dolor y de la inflamación. Sobre la circulación producirá relajación arterial y mejor oxigenación.
En el aparato digestivo estimulará la digestión y la eliminación. A nivel del sistema nervioso, producirá analgesia, relajación y favorece el sueño reparador, pues ayuda a disipar las tensiones. Con este tipo de masaje se trabajan las áreas musculares afectadas, pero esencialmente la tensión y el estrés que localiza su afección en la espalda, concretamente en el cuello y en la columna lumbar, que son las áreas anatómicas más vulnerables del cuerpo.
Drenaje linfático
Con éste no se trabaja ningún músculo, sino se estimula y se trabaja el sistema linfático, responsable de eliminar toxinas y mantener en forma el sistema inmunitario.
Mediante el masaje linfático se logra tener una piel suave y tersa, pues se activa la circulación y mejora la microcirculación. Además, hace frente a la celulitis, evitando la retención de líquidos.
|