(11/07/07)
La infección de las uñas por hongos es un problema común de la salud del pie. La mayoría de las personas que sufren de él no buscan tratamiento, quizás ni siquiera identifican la existencia de un problema. Algunos estudios estiman que afecta a entre un tres y un cinco por ciento de la población; sin embargo, doctores en medicina podiátrica piensan que al haber tantos casos de los que no se informa, la incidencia es mucho mayor que eso.
Probablemente una razón por la que tanta gente ignora la infección es que puede estar presente durante muchos años sin causar nunca dolor. Su incidencia se eleva notablemente en adultos mayores (del 20 al 30 por ciento, de acuerdo con los estudios, aunque los médicos podiatras piensan que es mucho más alta).
En cualquier caso, la enfermedad, caracterizada por el cambio de color de la uña, se considera a menudo una simple imperfección, fea y embarazosa. Aparentemente se asume que al ser las marcas blancas o el oscurecimiento de la uña algo de poca importancia, el cambio representa también algo de poca importancia, incluso cuando la mancha se extiende.
En muchos casos ese cambio de color es el comienzo de una enfermedad que puede tardarse meses en controlar. La infección de las uñas por hongos se conoce entre los podiatras y otros médicos como onicomicosis. Es una infección bajo la superficie de la uña, que puede también penetrar en la uña. Si se ignora, la infección puede extenderse y llegar a afectar a la capacidad de trabajar o incluso de caminar. Esto ocurre porque va a menudo acompañada por un aumento de grosor de las uñas, que no se pueden cortar fácilmente y producen dolor al caminar con zapatos. Esta enfermedad puede ir acompañada por una infección secundaria en la uña o a su alrededor, producida por bacterias o levaduras.
Los pies limpios y secos son resistentes a las enfermedades; una rutina estricta de lavado de los pies con agua y jabón, recordando secarlos concienzudamente, es la mejor manera de prevenir una infección. Deben usarse sandalias para la ducha en lugares públicos siempre que sea posible. Los zapatos, calcetines o medias deben cambiarse más de una vez al día. Las uñas de los pies deben cortarse rectas de forma que la uña no se extienda más allá de la punta del dedo. Use un polvo para pies de calidad--talco, no almidón de maíz--junto con zapatos que le queden bien y estén hechos de materiales que respiren.
Evite llevar medias excesivamente apretadas, que favorecen la humedad. Los calcetines de fibras sintéticas tienden a expulsar la humedad más rápido que los de algodón o lana, especialmente para aquellos con estilos de vida más activos.
Los tratamientos pueden variar, dependiendo de la naturaleza y gravedad de la infección. Una rutina diaria de limpieza a lo largo de muchos meses puede eliminar temporalmente infecciones menores. Las marcas blancas que aparecen en la superficie de la uña pueden limarse, y después aplicar un líquido antihongos que se vende sin receta.
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