(06/03/07)
En la mesoplastia facial, las sustancias infiltradas -vitaminas, antioxidantes, ácidos hialurónicos y botox, entre otras- actúan sobre los músculos, tejido subcutáneo, la dermis y la epidermis, y con ello se consigue reestructurar volúmenes, tensar la piel y contrarrestar los principales signos de envejecimiento.
Como sucede con otros tratamientos, debe ser totalmente personalizado, es decir, hay que realizar una mesoplastia adaptada a cada tipo de piel -seca o grasa-, tener en cuenta si es una piel cuidada, si se la ha protegido del sol o no, etc., y en función de todo ello se aplica uno u otro producto.
El único inconveniente puede ser una leve reacción alérgica, un enrojecimiento de la zona inyectada que desaparece al poco tiempo.
La mesoplastia se realiza en varias intervenciones, para ir inyectando los diferentes nutrientes en diferentes sesiones y no es un tratamiento que dure para siempre. De hecho, sus resultados duran de seis meses a un año, incluso más; trascurridos los cuales, si se desea, se puede volver a realizar otra sesión.
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