(13/02/07)
Es una de las mejores terapias para combatir la celulitis, el exceso de grasa en el cuerpo, la flacidez y el envejecimiento corporal y facial. Es un método no quirúrgico el cual consiste en el uso terapéutico del gas dióxido de Carbono (CO2) por vía subcutánea.
El origen de esta terapia se encuentra en la estación de aguas termales de Royat, en Francia, específicamente en la década de los 50, cuando un grupo de cardiólogos, aplicó la terapia a pacientes que padecían diferentes enfermedades relacionadas con la mala circulación sanguínea y la acumulación de grasas.
La forma en la que se realiza la carboxiterapia es a través de un equipo especialmente preparado el cual permite regular la velocidad del flujo, tiempo de inyección y monitorear el porcentaje de dosis administrada.
El CO2 actúa en la zona afectada y se elimina muy rápidamente. Se infiltra por vía subcutánea con una aguja esterilizada similar a la que se usa para aplicar insulina, conectada a una manguera muy delgada, la que a su vez se enchufa en un equipo especialmente preparado para este fin.
La corboxiterapia no representa toxicidad sistémica ni efectos secundarios, salvo un ligero y fugaz dolor en la zona de aplicación.
Lo ideal es poder efectuar dos a tres sesiones por semana en un total de 18 a 20 sesiones corporales, con una duración de 30 minutos por sesión.
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