(12/02/07)
Murió otra joven después de una operación estética en Posadas. Se trata de Romina Ester Vega, de 21 años, que el miércoles fue sometida a una lipoaspiración en Full Esthetic Center, una clínica de calle Córdoba, entre Colón y Félix de Azara.
Es la segunda muerte por este tipo de intervención en Posadas en menos de un mes, aunque en este caso, la clínica no estaría habilitada para estos procedimientos.
La operación que terminó con la vida de Romina costó 3.500 pesos financiados. La práctica consistió en una lipoaspiración, liposucción y lipoescultura de abdomen, brazos y caderas para un implante de gluteos. Pese a la complejidad, para el médico, se trataba de una cirugía de “tratamiento ambulatorio”, es decir que a las seis horas podría retirarse.
La joven, secretaria de Ejecutiva Producciones, habría sido inducida por su entorno, pese a la oposición de la familia.
El médico, que no estaría en condiciones de realizar cirugías estéticas y habría sido multado el año pasado por el Colegio de Médicos, fue denunciado por “homicidio” por la familia de la joven. La seccional Primera de la Policía provincial actuó tras la denuncia de la familia y la médica policial Natalia Marchesini ordenó la autopsia de la chica, además de calificar a la muerte por causas “desconocidas”.
Se hizo un allanamiento en la clínica por una orden judicial para extraer la historia clínica y los estudios complementarios que le requirieron.
El juez José Luis Rey, quien se hizo cargo de la causa trabaja sobre la hipótesis de “mala práxis”, ya que la familia reveló que a la chica no se le hicieron los estudios necesarios para este tipo de intervención.
Pese a que era fumadora, en el centro de estética no le pidieron placa toráxica y tampoco se le hizo un estudio psicológico. El trámite en la clínica era sencillo: un lunes se hizo la primera entrevista y el miércoles ya tenía fecha para la cirugía, con un extenso detalle de los precios que iba a pagar, aunque con la facilidad de una amplia financiación o pago con tarjetas de créditos. Antes de la operación, un secretario de mesa de entrada le suministró pastillas sin recetas.
Según Lotocki, director ejecutivo de la clínica Full Esthetic Center, el procedimiento se inició a las 10 del miércoles y concluyó al mediodía. Romina salió a la habitación con los signos vitales estables, con todos los parámetros vitales normales.
La dejaron en la habitación con un sedante. A las 12:30 enfermeros le hicieron el primer chequeo. Aparentemente seguía estable, con los signos vitales normales.
A las 13:30 la paciente se puso inquieta. Poco antes la joven despertó, saludó a las amigas que estaban acompañándola. Pidió agua, que se le negó porque no estaba muy lúcida. E inmediatamente comenzó a cambiar sus signos vitales, se puso más disleica, con respiración agitada, ya que estaba perdiendo el conocimiento. Ante la crisis, se la volvió a medicar y se llamó a emergencias de Medisur.
Las primeras asistencias se hicieron en la clínica que pese a tener tres pisos, no tiene ascensor ni sala de terapia intensiva. Según las amigas de la víctima, la operación se hizo sólo con un suero, sin otros instrumentos clínicos.
Se la trasladó de urgencia al sanatorio Buenos Aires en una tabla de traumatizados, y se la internó en terapia intensiva donde tuvo un paro cardiorrespiratorio y falleció alrededor de las 15:30.
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