(05/02/07)
Se trata de un nuevo concepto de la reflexología neurológica, desarrollada y comprobada con gran éxito por la profesora Lone Sorensen, de Dinamarca.
Esta terapia tiene sus raíces en la medicina oriental, de Vietnam, Egipto y en las prácticas de aborígenes de Sudamérica. Su principio se basa en analizar y tratar desequilibrios orgánicos, físicos y emocionales, que dan origen a diversas enfermedades y padecimientos.
El método consiste en estimular las zonas reflejas enviando impulsos a los diferentes órganos para regular la bioquímica del cuerpo y a su vez equilibrar los estados emocionales.
Esto se debe a que al organismo es considerado un complejo fisicoquímico con corrientes electrónicas, regulado por cuatro sistemas: nervioso y periférico, circulatorio, endócrino y meridiano que recorren en forma longitudinal la piel; este sistema se conecta con el interior del organismo, con los órganos y con los sistemas antes citados.
Cuando se estimulan algunos puntos del rostro se pone en equilibrio y en funcionamiento los cuatro sistemas. El efecto en el sistema nervioso es instantáneo, por ello, la reflexología facial produce en primer lugar una relajación profunda.
|