(05/12/06)
El sudor excesivo afecta a entre el 1,5% y el 2,8% de la población española y tiene un elevado impacto en la calidad de vida de los pacientes, explicó el doctor José Carlos Moreno, vicepresidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología. Actualmente existen numerosos tratamientos, desde los más clásicos al más moderno que supone el uso de la toxina botulínica.
Según explica el doctor Moreno, "existen hiperhidrosis generalizadas y localizadas". Los lugares más comunes donde se produce el tan molesto sudor excesivo son, por este orden, las palmas de las manos (hiperhidrosis palmar), las plantas de los pies (hiperhidrosis plantar) y las axilas (hiperhidrosis axilar).
Para tratarlo, desde hace ya varios años existen distintas alternativas para acabar con el problema. La más sencilla son las sales de aluminio, un compuesto que está presente "en la mayoría, no todos, los desodorantes de farmacia" pero a pesar de su utilidad su uso continuado puede provocar irritación cutánea, especialmente en zonas sensibles como las axilas.
Otra alternativa para la hiperhidrosis son los fármacos anticolinérgicos, que se administran en comprimidos pero que "se usan poco ya que tienen muchos efectos secundarios: sequedad de boca, trastornos urinarios, mareos o somnolencia". Actualmente se ha demostrado la utilidad del glicopirrolato tópico, que carece de efectos indeseables.
La electroterapia mediante iontoforesis es útil para la hiperhidrosis, "pero necesita dedicarle un tiempo que no todos los pacientes están dispuestos a emplear".
El último tratamiento aprobado para el tratamiento de la hiperhidrosis es la toxina botulínica, terapia que se usa con éxito en otros campos como la dermatología cosmética. A este respecto, el doctor Moreno precisa que "es muy eficaz, pero hay que repetirlo periódicamente ya que no es un tratamiento definitivo". La toxina botulínica se usa en hiperhidrosis palmar y axilar, pero también se han visto buenos resultados en la facial.
El tratamiento más radical para la hiperhidrosis es la simpactectomia, que consiste en la destrucción del ganglio estrellado, lo que determina la supresión de la sudoración definitivamente en manos y axilas.
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