(28/05/06)
Se llamaba Déborah Catalán y decidió someterse a una liposucción . Cuando le administraron la anestesia comenzó a tener convulsiones, entró en paro cardiorespiratorio y murió. Ocurrio hace cuatro años en un centro de estética clandestino. Hoy los médicos que estaban al frente de esa operación, Gerardo Senderowicz y Victoria Bonne, son juzgados. La familia pide 4 años de prisión y seis de inhabilitación.
"Realizaron una operación sin ninguna garantía", dijo Mara Catalán, hermana de la fallecida. Nada hacía pensar en un riesgo evidente. Así lo aseguraron los médicos. Ademas, afirmaron que la paciente se había sometido, previamente, a varias pruebas.
El fallecimiento, según ellos, pudo deberse al cierre súbito de los bronquios o a una inflamación general del organismo ocasionada por una sustancia externa.
Homicidio por imprudencia profesional. Ese es el delito al que se enfrentan: una pena de cuatro años de cárcel y seis de inhabilitación profesional.
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